De plagas bíblicas y escapes radioactivos




En los dos últimos días, mientras un tercio de nuestras especies se encuentran con un alto riesgo de extinguirse y un 20% de nuestras aves comunes presentan una tendencia negativa, yo he tenido que desmentir a varios medios de comunicación que la mortalidad de aves en Arkansas, Luisiana y Suecia sean castigos divinos o que se haya producido un escape radioactivos masivo que afectase a todo el paleártico norte. No lo digo de broma, son preguntas verídicas que me han sido realizadas por serios periodistas para medios de comunicación todavía más serios.

¿Qué ha pasado?

Durante nochebuena aparecieron más de tres mil aves muertas en el pueblo americano de Beebe (Arkansas). El hecho de que fuese en un pueblo y encima en fechas de pocas noticias centró el foco informativo sobre este hecho, la globalización hizo el resto.

La mortalidad se podía deber a muchas causas (metereológicas, intoxicaciones, etc.) pero entre todas ellas se colaron algunas más sensacionalistas como los castigos divinos y los escapes radioactivos. Todo ello se vio agravado por el hecho de que el día de nochevieja apareciera otro caso de mortalidad de aves en Luisiana y posteriormente otro en Suecia. Ninguno de estos casos tiene relación con los anteriores, pero supusieron un buen caldo de cultivo para los medios de comunicación.

Ante la insistencia de los medios de comunicación que me pedían explicaciones sobre lo ocurrido y unas palabras para “tranquilizar a la Sociedad” tuve que estudiar el tema. Efectivamente algunas de las cosas que encontré si me parecieron preocupantes. Por ejemplo, revisando los vídeos emitidos en las televisiones americanas me encontré las declaraciones de un señor mayor de Arkansas diciendo que “tras la elección de Obama ya sabía que Dios nos castigaría de alguna manera”.

Pero entre las afirmaciones apocalípticas aparece también información que nos ayuda a comprender el caso de Arkansas. Ciudadanos de Beebe explican como oyeron fuegos artificiales y a los pocos segundos o minutos oyeron como las aves se estrellaban contra sus ventanas y coches. Además, el parte meteorológico de esa noche en Beebe así como las declaraciones de los testigos confirman que era una noche encapotada y tormentosa. La especie principalmente afectada, el turpial alirrojo o tordo sargento (Agelaius phoeniceus) es muy gregaria en invierno formando bandos de varios miles de aves que son incluso considerado plagas de los cultivos. Con esta información ya tenemos todos los ingredientes para imaginarnos lo que pasó. Unos respetables ciudadanos de Beebe (no sabemos si votaron o no a Obama) expresaron su regocijo ante el nacimiento de Jesús lanzando unos fuegos artificiales, con la mala suerte que explotaron lo suficientemente cerca del dormidero en el que se encontraban varios millares de turpiales alirrojos, que emprendieron un vuelo desesperado huyendo de ese potencial peligro. Se trata de una especie que no suele realizar vuelos nocturnos y que en esa noche de tormenta emprendieron un vuelo demasiado bajo que les llevó, en esas condiciones de visibilidad nula, a colisionar con tendidos, árboles, casas, coches y cualquier otra infraestructura humana del pueblo.

Los casos de Luisiana y Suecia son diferentes y seguro que conoceremos sus causas en los próximos días.

Son situaciones habituales

La mortalidad “masiva” de aves es un fenómeno habitual que ocurre en todos los países y todos los años, solo que la mayoría de las veces no las percibimos al no ocurrir en el medio de un pueblo y desde luego, no tiene tanto eco ante la prensa. Es habitual la muerte de aves por hipotermia, en una tormenta de granizo, colisionando contra infraestructuras humanas, etc. Tan solo que no son magnificadas por los medios de comunicación.

Sin embargo, buena parte de nuestras aves están al borde de la extinción por la acción del hombre y yo no he leído ni una sola noticia al respecto estas fiestas ¡No será noticia!

En cualquier caso no os preocupéis, pese a que la especie humana nos merecemos toda clase de castigos divinos, no parece que la muerte de los turpiales de Beebe sean la primera señal.

3 comentarios:

alchata dijo...

Es la primera vez que leo tu blog y me ha gustado esta entrada sobre los misteriosos castigos divinos que asolan nuestro mundo ante la llegada del nuevo año.
Puede que esto no deje de ser un hecho puntual sin gran importancia para la conservación de ninguna especie, pero es innegable que resulta llamativo y aunque carezca de la repercusión necesaria para salir en los telediarios de medio mundo, ese halo de misterio es el ingrediente ideal para que los “prestigiosos” periodistas se hagan eco de la noticia en plan sensacionalista… más para llamar nuestra atención que para informarnos. Al menos en los telediarios que yo vi, salvo alguna excepción, hablaban de una enorme mortandad de mirlos mientras sacaban imágenes de turpiales alirrojos y estorninos… en otros simplemente decían pájaros negros.
En general creo que en el mundo periodístico hay muy poco conocimiento sobre cuestiones naturales que suelen ser tratadas sin el más mínimo rigor y normalmente para rellenar huecos.
Lo de las especies amenazadas ya es otro cantar, a casi nadie le agrada oír como destruimos el mundo, no gusta sentirse culpable. Además, eso hoy en día ya es un hábito más que asimilado por lo que no tiene los ingredientes para ser noticia, ni llamar la atención de la gente...
Sin duda divulgar la conservación de las especies amenazadas en nuestra sociedad es todo un reto.
Así que ¡¡¡suerte!!!

Isabel Alocén Daza dijo...

Es importante que las personas que no sabemos nada acerca de un tema (en este caso relacionado con ornitología) tratemos de informarnos a través de blogs como este sobre algo que los medios de comunicación nos están contando y que seguramente lo hagan de una manera sensacionalista y sesgada, como siempre. Es también la primera vez que te leo y tu artículo me parece bastante esclarecedor.
Estoy de acuerdo con el comentario de alchata en cuanto al desconocimiento de los medios de comunicación, pero yo añadiría que no sólo en cuestiones naturalistas sino en cualquier ámbito ya sea en el jurídico, en el sanitario, en el educativo. Se molestan más bien poco en contrastar información por lo que la tergiversación de términos y las superficialidad de su tratamiento puede hacer bastante daño en algunos casos y en otros, la mayoría, confundir a los ciudadanos. pero no creo que la cuestión sea que a nadie le agrade sentirse culpable, la gente-masa sólo se siente culpable cuando no hace las cantidad de llamadas necesarias para expulsar al concursante antipático de Gran Hermano, el resto le trae al pairo.
Saludos

JC Atienza dijo...

Muchas gracias por vuestros mensajes y por leer esta entrada del blog.

Bueno, quiero romper una lanza por lo buenos periodistas ambientales que tenemos en España, aunque, lamentablemente, son pocos los que tienen acceso a los "grandes" medios de comunicación. Estoy seguro que no partió de ellos el dar tanto bombo a esta noticia y que vino en parte de sus directores y en parte del miedo de quedarse fuera de una noticia recogida por la mayoría de las televisiones mundiales.

Otro gallo cantaría si en todos los medios de comunicación "importantes" pudieran contar con periodistas ambientales, que los hay (están asociados en APIA; www.apiaweb.org). Estoy seguro que si su criterio fuese tenido en cuenta se tratarían noticias que tienen más repercusión para nuestra vida, para la vida general en este planeta.

Dicho esto, cada día es más necesario que los lectores seamos los que contrastemos las noticias para evitar sesgos y errores, ya que los medios de comunicación no son muy de fiar.

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