Conservar la naturaleza: profesión de riesgo




Hoy he estado, en representación de SEO/BirdLife, en la entrega de 50.000 firmas en la embajada danesa para solicitar la excarcelación de Juan López de Uralde y sus tres compañeros detenidos tras su acción reivindicativa en la cena de gala de la Cumbre de Copenhague.

Todavía no sabemos lo que pasará con ellos, pero de momento Juantxo, Director Ejecutivo de Greenpeace España, y sus tres compañeros llevan ya más de 12 días detenidos e incomunicados.

Si, estamos hablando de Dinamarca, un país europeo, situado en el 13º puesto en el índice de desarrollo humano.

Si, estamos hablando de Dinamarca, un Estado integrado en la Unión Europea, en la OTAN, en la ONU, en la OCDE, en la OSCE, en el Consejo Nórdico y en la COE.

Si, estamos hablando de Dinamarca, segundo país más pacífico del mundo, sólo sobrepasada por Nueva Zelanda según el Índice de Paz Global 2009.

Si, estamos hablando de Dinamarca clasificado como el país menos corrupto del mundo en el año 2008, según el Corruption Perceptions Index.

No, no estamos hablando de una dictadura africana o asiática y, sin embargo, estamos hablando de una clara injusticia y abuso de los derechos humanos que está llevando a cabo el Estado danés con los miembros de las ONG que solicitaron, pacíficamente, soluciones para un problema causado por la codicia humana y del que solo tienen la solución los jefes de estado y gobierno. Dirigentes que se niegan a escuchar a los científicos y los pueblos que les eligieron y para los que se supone que trabajan.

Amnistía Internacional ha denunciado reiteradamente la Ley de Enjuiciamiento Criminal española, que permite mantener a una persona recluida en régimen de incomunicación hasta cinco días y hasta trece si es sospechosa de delitos de terrorismo, por no garantizar la seguridad y los derechos de los detenidos. Pues bien, un juez danés ha dictado a petición de la policía danesa la incomunicación de Juan López de Uralde y sus compañeros por un periodo de 21 días. Un periodo equivalente al doble que el que un juez puede imponer a una persona acusada de terrorismo en España.

¿Tan grave es lo que hicieron?

Juan López de Uralde, se presentó en la cena de gala para Jefes de Estado, justo antes del día crucial de la Cumbre del Clima de Copenhague como "Jefe de Estado" de Greenpeace, mientras que Nora Christiansen actuó como su esposa y Christian Schmutz como su personal de seguridad. Los tres miembros de Greenpeace fueron conducidos a través del cordón de seguridad hasta el salón de la cena de gala y desplegaron una pancarta ante los líderes sobre la necesidad urgente de proteger al mundo del cambio climático en la que se leía: "Los políticos hablan, los líderes actúan".

Los materiales utilizados para burlar la seguridad del evento fueron sencillos. Las limusinas que alquilaron para llegar al banquete tenían una identifiación sujetadas con un par de calcetines. Una de las matrículas de los coches llevaba el logotipo de Greenpeace y el número 007, en referencia a James Bond. Las luces de policía que se pusieron encima de otro de los coches fueron compradas por internet y costaron 50 coronas danesas (6,70 euros). La acción puede verse en: Vídeo

Por esta acción los tres activistas fueron arrestados esa noche y Joris Thijssen, responsable Internacional de la Campaña de Energía y Cambio Climático, fue detenido al día siguiente.

La ausencia de amenaza de la acción pudo ser contemplada en directo por televisión por millones de espectadores. Por ello uno se pregunta si todo esto no es más que una pataleta de la policía danesa que no supo hacer su trabajo poniendo ellos, y no los activistas de Greenpeace, en riesgo a los jefes de Estado y Gobierno de una treintena de estados.

Moraleja

Parece ser que los daneses son los ciudadanos más felices y satisfechos del mundo, según la World Database of Happines. Según la prestigiosa entidad que publica este índice los son entre otras cosas, a su democracia, su igualdad social, su atmósfera pacífica, la solidaridad y alta calidad de vida. Yo pienso que tal vez también es debido a que llevan puestas unas orejeras para no ver las cosas malas que pasan en este mundo, y que cuando alguien se lo dice, prefieren meterlo en una celda incomunicado para no turbar su apacible y feliz vida.

Larga vida a la reina de Dinamarca y que su pueblo siga siendo feliz, pero, por favor, no a costa de los ecologistas.

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