Desastre en el Golfo de México





Sigo todos los días acongojado las noticias sobre la marea negra provocada por la reciente catástrofe en la plataforma petrolífera Deepwater Horizon en el Golfo de México. Son miles las especies que se verán afectadas por el vertido de petróleo, aunque realmente nunca lleguemos a saber cuantas.

Pero el problema no es esta catástrofe puntual, el problema es que la codicia humana nos hace autorizar proyectos de alto riesgo para nuestro patrimonio y para nuestra propia supervivencia solo pensando en el beneficio a corto plazo.

Probablemente BP pagará la limpieza del chapapote, pagará un subsidio a los pescadores y al sector turístico y pagará grandes investigaciones sobre el impacto del desastre. Por supuesto, nos lo repercutirá en el precio de la gasolina, las administraciones le autorizarán alguna otra explotación para recuperar el dinero gastado y chao, si te he visto no me acuerdo.

Otra oportunidad perdida de dar un giro a las políticas energéticas y de evaluación de impacto ambiental.

En esta ocasión parece que el dinero volverá a ganar. Nos va ganando por goleada, y si no hacemos cambios pronto, tal vez no podamos ya dar la vuelta al partido.

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