Rapaces envenenadas con plomo





Ya he comentado en algún otro post el problema que supone la utilización de munición de plomo. Normalmente se hace hincapié en los efectos que produce sobre las aves acuáticas por el hecho de ingerir los plomos al confundirlos con gastrolitos, pero cada vez tenemos mayores evidencias de que no solo afecta a ese grupo de aves.

El lunes participé en el Grupo de Trabajo del Quebrantahuesos del Ministerio de Medio Ambiente en el que se comunicó el caso de dos ejemplares de quebrantahuesos con plumbismo. Además tenemos información de casos de buitres negros y de águilas imperiales intoxicadas. Aves que desgraciadamente no surcan ya nuestros cielos.

La RSPB ha sustituido el uso de plomo en la gestión de sus reservas a la luz de los conocimientos científicos de la afección del plomo sobre las aves y sobre la cadena trófica. En la foto de este post se puede observar los pequeños fragmentos de plomo (puntitos blancos) que quedaron en el cuerpo de un corzo abatido con munición de plomo en una reserva de la RSPB. Son fragmentos demasiado pequeños para ser detectados por las aves (incluso por los humanos que los consumen) pero a la larga son lo suficientemente importantes para ser letales.

Hace poco me comentaron que los Agentes Rurales de Cataluña han propuesto a sus superiores sustituir sus municiones de plomo por otras menos contaminantes para dar ejemplo. Le comenté esta iniciativa a los responsables de la gestión de las reservas del Principado de Asturias y me dijeron que lo estudiarían, pero que no ven el problema de disparar con plomo.

Empieza ya a ser hora de ver este tipo de contaminación difusa y de eliminar de nuestros campos la munición de plomo, más aún cuando ya existen alternativas viables.

La Real Federación Española de Caza ha cuantificado el impacto económico de la caza en unos 2.230 millones de euros al año, disparar con munición no contaminante supondría aumentar a esta cifra solamente unos 300.000 euros, ver volar a un quebrantahuesos no tiene precio.

5 comentarios:

yerasdy@gmail.com dijo...

Pues yo me temo que hasta que el plomo no sea tratado como un problema de salud pública, no hay nada que hacer, desgraciadamente. La mayoría de los cazadores son duros de mollera y no quieren, ni entienden sobre los problemas del plomo. No se si se habrá hecho algún estudio de niveles de plomo en poblaciones como el Delta del Ebro, por ejemplo. Estoy seguro que los niveles serían para flipar.

Juan Carlos dijo...

Hola yerasdy. Si hay algún estudio. Mira mi post http://plumayconservacion.blogspot.com/2010/01/esta-semana-estuve-en-los-estudios-de.html se encontraron el Delta más de dos millones de plomos por hectárea.

Yo soy optimista y pienso que en breve tendremos alternativas al plomo con un precio muy similar y entonces se podrá prohibir directamente el uso de plomo.

yerasdy@gmail.com dijo...

Interesante. Bueno, más bien me refería a niveles en sangre de personas en esas poblaciones - que indiquen una relación directa entre la actividad de la caza y el saturnismo en humanos. Yo no soy tan optimista, pero bueno. Creo que alternativas ya las hay... ahora, si se prohibiera directamente el uso de plomo, ya sería otra cosa. Soy escéptico en este sentido. The Peregrine Fund lleva trabajando con cazadores y la administración norteamericana años y todavía se tienen que enfrentar a la oposición feroz del colectivo de cazadores. Colectivo que, normalmente, es poco proclive a los cambios.

Enrique dijo...

Hola, soy Enrique de la Montaña y trabajo como técnico en la Fundación Gypaetus. Aunque ya ha pasado un tiempo desde que se publicó este post quería participar con mi comentario.

Me imagino que los quebrantahuesos con plumbismo que se mencionan son Lézar y Acebeas, dos de los ejemplares liberados en el programa de reintroducción de la Junta de Andalucía que se encontraron muertos en 2008 con una concentración de plomo en hueso muy elevada. Desgraciadamente no son una excepción y se han detectado otros casos en los Alpes y Pirineos. Si alguien quiere más información Hernández y Margalida publicaron en 2009 en Environmental Research un trabajo donde evalúan la incidencia del plumbismo en la población pirenaica de quebrantahuesos.

En la Fundación Gypaetus tenemos una línea de acción para promover el uso de munición libre de plomo en la caza mayor. Entre otras actividades realizamos ensayos de munición de cobre con los Agentes de Medio Ambiente del Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas y con asociaciones de cazadores de Jaén y Granada con los que existe un acuerdo de custodia del territorio. Los resultados son muy satisfactorios y ambos colectivos tienen una opinión positiva de esta munición alternativa y muestran una disposición favorable a su utilización.

Seguiremos trabajando conjuntamente con el colectivo de cazadores y confiamos en que esta estrecha colaboración empiece pronto a dar sus frutos al igual que se han conseguido en otras líneas de trabajo.

También me gustaría decir algo respecto al comentario de yerasdy sobre la experiencia del Peregrine Fund, y es que por lo que conozco en Arizona esta organización a encontrado un importante apoyo de los cazadores para el uso de munición sin plomo, aunque es cierto que existe un porcentaje reacio al cambio y que en otros estados no sucede lo mismo. Quizás se deba a los distintos enfoques que se realizan en cada estado.

Si queréis más información sobre el trabajo que realizamos podéis encontrarla en nuestra web que estamos renovando (www.gypaetus.org).

Por último, quiero aprovechar para agradecer a Juan Carlos Atienza el reconocimiento que mostró hacia el trabajo que realizamos en la Fundación Gypaetus cuando hace unos meses escribió en este blog sobre la sentencia que se impuso en Granada a un hombre por el uso de cebos envenenados.

Un saludo y enhorabuena por el blog.

yerasdy@gmail.com dijo...

Quique, macho, se me había escapado este comentario (¡hace ya tiempo que nos vimos por última vez, desde el Prestige!). ¡No tenía ni idea de que estabas en Gypaetus!

Decir que la TPF ha encontrado un imporante apoyo de los cazadores en Arizona me parece decir mucho. La mayoría de ellos no están por cambiar, en absoluto. Y el plomo en Arizona sigue siendo el problema nº 1 para los cóndores, que entre otras cosas, son tremendamente sensibles al plomo. Tal vez esté ocurriendo un cambio de mentalidad progresivo... pero es lento, lento, lento.

Un abrazo,

Yeray

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