Las grullas viajan hacia el norte




Toda la tarde han pasado grullas por encima de mi casa en dirección al Embalse de Buendía donde, seguramente, pasarán la noche. El último bando tenía más de 200 individuos que han volado excepcionalmente bajo sobre mi jardín. Las grullas vinieron a decirnos que se acaba el invierno y que tenemos que darnos prisa para preparar el jardín. Hoy, haciéndoles caso, he pasado todo el día plantando árboles y arreglando el pedazo de tierra en el que pondré el huerto. El invierno ha sido muy lluvioso y no ha permitido preparar el jardín antes, por lo que tocará trabajar duro el mes de marzo para dejarlo todo arreglado.

Pero volvamos a las grullas. Hace tan solo un mes, y después de 30 años desde su primera aprobación, se publicó la versión codificada de la Directiva de Aves Silvestres (una versión con los cambios producidos en las incorporaciones de nuevos miembros a la UE). Se trata de la primera Directiva en materia de conservación de la Naturaleza de la Comunidad Económica Europea. En 1979 era complicado aprobar una legislación europea medioambiental ya que la CEE era básicamente una unión económica. Sin embargo, las aves migradoras fueron la excusa perfecta para iniciar una verdadera legislación europea medioambiental. La gran capacidad de desplazamiento de las aves migradoras hacía muy complicado garantizar su conservación en un país sin coordinarse con el resto de países por los que migraban.

Sin duda, espectáculos majestuosos como el de la migración de las grullas ayudaron a sensibilizar a los legisladores europeos para aprobar una Directiva tan ambiciosa como la de Aves Silvestres.

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