¿Es tolerable seguir usando plomo?



Esta semana estuve en los estudios de Cazavisión, canal de televisión especializado en caza, para debatir con conocidos cazadores sobre el plumbismo. El saturnismo o plumbismo es una enfermedad producida por la acumulación de plomo en los tejidos. Se trata de una enfermedad que afecta sobre todo a aves acuáticas y a rapaces que ingieren plomo a través de los perdigones utilizados en la caza y a los plomos de los pescadores.

En 1994 el Ministerio de Medio Ambiente financió un estudio que se ha convertido en todo un clásico sobre la afección del plumbismo. En este estudio los investigadores concluyeron que:

1.- En la Albufera o en el Delta del Ebro encontraron más de 2 millones de perdigones por hectárea.
2.- La persistencia de los perdigones en los sedimentos es elevada.
3. Casi todas las especies estudiadas presentaron contaminación por plomo, siendo el ánade rabudo y el porrón europeo como los más afectados (más 50% de prevalencia).
4.- La mortalidad directa en el Delta del Ebro, la Albufera de Valencia, El Hondo, y las Tablas de Daimiel fue estimada entre 25.000 y 30.000 aves.
5.- Muchas aves afectadas son capturadas por depredadores al producirles el plumbismo una manifiesta debilidad.

En estos momentos es incuestionable que el plomo es peligroso y que mata aves, por lo que hay que buscar alternativas para evitar esta amenaza sobre las mismas. La Ley de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad ha optado por prohibir la tenencia y uso de munición con plomo de los humedales incluidos en los espacios protegidos. Pero aunque se trata de un paso, no es la solución ya que las aves acuáticas y las rapaces no entienden de límites de espacios protegidos. Sin duda, la solución pasa por sustituir completamente la munición de plomo por materiales que no sean contaminantes. La Real Federación Española de Caza consciente de que al plomo le quedan los días contados ha tomado la iniciativa de buscar alternativas y parece que ha encontrado una: el bismuto. Mediante este material han conseguido munición con buenas prestaciones balíticas y que no contamina, y además, a precios bastante razonables.

Desde luego, el plumbismo no es la mayor de las amenazas para las aves acuáticas; también es cierto que no son los cazadores ni los pescadores los que más contaminan nuestros humedales, pero no es de recibo seguir contaminando nuestros campos con un producto tan peligroso.

Estoy seguro que muy pronto los cazadores dejarán de usar munición con plomo y no será por que haya una ley que se lo prohíba, lo harán por que son los primeros interesados en tener muchos patos en nuestros campos.

2 comentarios:

Octavio dijo...

Juan Carlos, no estaría demás explicar, para los neófitos en la materia, qué lleva a las aves a tragarse los perdigones abandonados en nuestro campo.

Las aves acuáticas necesitan ingerir piedrecillas o gravilla para ayudar a triturar los alimentos. Los perdigones son confundidos con estas piedrecillas ingiriendo de esta manera involuntaria el plomo. Estos perdigones se van acumulando en la molleja que con el tiempo se van disolviendo y almacenando las sales de plomo en el hígado.

Es lógico pensar que en condiciones de caza similares la afección del plumbismo será mayor en aquellos lugares con menor número de piedrecillas.

JC Atienza dijo...

Bueno, efectivamente en el caso de las aves acuáticas los plomos son confundidos con gastrolitos, en el caso de las rapaces son ingeridos al comerse las piezas de caza disparadas y no cobradas

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