Esquilmando los depredadores



Hoy conocimos una nueva muerte de un lince ibérico y que este murió tiroteado, tenía 12 impactos de plomo (sigue este enlace para ver la noticia). Esta noticia tiene un alcance nacional al tratarse de uno de nuestros vertebrados más amenazados del planeta, pero no deja de ser una muesca más en la macabro plan de aniquilar a los depredadores que tienen muchos cazadores y algunos ganaderos.

Existe un odio visceral hacia zorros, meloncillos, ginetas, garduñas, águilas, búhos, etc., que conlleva una persecución implacable de sus poblaciones. Cajas trampa, lazos, escopetas, veneno,..., son los métodos empleados. No hay cuartel, no hay tregua.

Hace unos años un alto responsable de la Real Federación Española de Caza me decía que al zorro no había que controlarlo, que había que exterminarlo, por suerte, este tipo de pensamientos se ha abandonado en gran medida en altas esferas del mundo de la caza, pero no en el campo. Hace unos días un gestor de un coto me decía que había que sancionar a los cotos que no controlasen depredadores ya que perjudicaban a aquellos cotos que se gastan el dinero en hacerlo. Para este gestor el control de depredadores era de interés general y consideraba que la administración debía fomentarlo y apoyarlo económicamente.

Actualmente, nos encontramos ante un nuevo repunte del uso de veneno, el más mortífero e indiscriminado método para acabar con cualquier tipo de depredador. En SEO/BirdLife tenemos un proyecto LIFE para combatirlo, pero será complicado conseguirlo si no conseguimos cambiar la mentalidad de nuestra gente del campo.

Gestión de hábitat y control de la depredación

Me parece que el primer paso pasa por explicar a nuestros gestores de fincas que la densidad de perdices y de conejos no depende exclusivamente de la densidad de zorros o en general de depredadores. En primer lugar, las poblaciones de perdices y conejos pueden favorecerse mejorando el hábitat, ofreciéndoles aquellos recursos que necesitan. Y en segundo lugar, puede trabajarse en controlar la depredación y no necesariamente a los depredadores. El zorro, identificado con el principal enemigo de las piezas de caza menor dista mucho de ser un especialista en este tipo de presas. La literatura científica está repleta de estudios que demuestran el carácter generalista de los zorros, por lo que basta con ofrecerles un rico menú variado (frutos carnosos, insectos, ratones, etc.) para que no dedique sus esfuerzos en intentar cazar la voladiza perdiz o la esquiva liebre. Sin embargo, ante una finca en la que solo hay conejos y en la que además estos deben alejarse mucho del vivar para encontrar alimento es una situación que favorece al zorro. Si además hemos matado a los zorros adultos y territoriales y lo que tenemos es un gran número de zorros jóvenes que no tienen que preocuparse por utilizar de forma sostenible su territorio (al no tenerlo) pues la situación se empeora. Si las perdices solo tienen un solo lindero para nidificar se lo ponemos fácil al zorro. Sin embargo, si la finca tiene una complejidad estructural importante ofrecerá refugio a conejos y perdices dificultando su caza por parte de los zorros, pero por otra parte les ofrecerá un suculento menú de insectos y de frutos. No será necesario por lo tanto controlar zorros, dejando esta labor a la pareja territorial que se encargará de expulsar de su territorio a los jóvenes que se adentren en él. O tal vez se ocupe un lince, ese que no ha sido disparado, y que tiende a excluir de sus dominios a otros depredadores.

Conclusión, un gestor de una finca tiene un gran número de herramientas para gestionar las poblaciones de perdices y conejos sin necesidad de controlar los depredares, basta con gestionar el hábitat y la depredación.

Expliquemos estas cuestiones a los gestores de fincas y a los cazadores y consigamos que entre todos mejoremos el estado de nuestros campos.

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