El Gobierno se aferra al ladrillo





El Consejo de Ministros acaba de reducir, nada más y nada menos que un 50%, el IVA para la vivienda de nueva construcción. Parece ser que el gobierno todavía le ve potencial a la construcción y se aferra al ladrillo cual Gollum al anillo. Me imagino que la decisión viene motivada por las altas tasas de paro que deben torturar al gobierno y por la necesidad de ayudar a promotores urbanísitcos y en especial a la banca que son los principales beneficiados. Sin embargo, la decisión, a mi juicio es un grave error.

Efecto sobre el medio ambiente

Según el informe de cambios de ocupación del suelo del Observatorio de la Sostenibilidad en España el suelo urbano e industrial aumentó un 29,5% en el periodo 1987-2000, una de las tasas más altas de Europa, concentrándose el proceso de urbanización en el litoral (sobre todo mediterráneo), área metropolitana de Madrid y ciudades medias. Estas transformaciones conllevaron la pérdida de 141.000 ha de suelo agrícola y 52.000ha de zonas con vegetación arbustiva y herbácea. Además, el modelo urbanístico que se ha potenciado ha sido el de viviendas con gran ocupación de superficie, de alto gasto en agua y energía y separado de los cascos urbanos. Básicamente urbanizaciones de casas unifamiliares y si es posible con campo de golf, mejor que mejor.

A todo esto, la destrucción del hábitat es, en sí misma, la primera amenaza sobre la biodiversidad. Pero a este impacto directo de la destrucción de hábitat por urbanización hay que sumarle las amenazas de los nuevos tendidos eléctricos, las nuevas vías de comunicación, el impacto de las graveras y cementeras necesarias para la construcción, etc. De hecho, la construcción es uno de los sectores que suponen una mayor amenaza para la biodiversidad.

Vamos, que la apuesta del Consejo de Ministros es el fomentar un sector que se ha dedicado a devorar nuestro territorio, sin tener en cuenta los efectos perversos que ha tenido en otros temas como son la crisis económica actual o la corrupción generalizada en nuestro país (según Transparency International, España es uno de los países de la Unión Europea con una mayor percepción de corrupción, en buena parte debido a la construcción y a la deficiente financiación de las adminsitraciones locales).

Pérdida de oportunidad para promover un cambio en política de vivienda

El gobierno está fomentando la compra de viviendas en propiedad y, además, de nueva construcción. Es cierto que los Españoles tenemos el derecho a tener acceso a una vivienda digna, pero no a que la vivienda sea de nueva construcción, ni siquiera a que sea en propiedad. La vivienda en propiedad tiene claros aspectos negativos: reduce la mobilidad laboral, aumenta la distancia de la vivienda al trabajo, supone más gasto energético en transoporte, aumenta el tiempo medio de desplazamiento entre la vivienda y el trabajo, etc. Es decir, más gasto y menor flexibilidad laboral. Por su parte el alquiler, reduce estos inconvenientes, siendo especialmente interesante si es alquiler público.

A mi juicio las políticas en vivienda debieran pasar por fomentar la vivienda en alquiler, sobre todo pública, y la rehabiliatación de viviendas. En España contamos con más de un millón de viviendas vacías usadas (una parte de las cuales requieren rehabilitación para cumplir con las necesidades de una vivienda del siglo XXI) y dos millones de viviendas vacías de nueva construcción. Teniendo en cuenta que en España hay 15 millones de familias, nos damos cuenta de la importante bolsa de viviendas sin ocupar que podría ser utilizada en una política activa de alquiler. Y sobre todo muestra la necesidad de penalizar cualquier nueva construcción de viviendas, exceptuando casos especialmente justificados.

Apuesta por un callejón sin salida

Apostar por la construcción es apostar por un sector que no tiene futuro. Por mucho que nos empeñemos, en España llegará un momento en el que no necesitemos más viviendas (tal vez ya estemos en ese punto) y en ese momento el sector tendrá que reestructurarse para atender a las necesidades de la rehabilitación. Además, supone un sector de trabajo poco cualificado, y con una flexibilidad pequeña en el mercado de trabajo.

En una crisis como la actual, es el momento de apostar por la formación, por la I+D+i y por los empleos verdes. La decisión es la de prolongar la agonía y la crisis o fomentar en España el desarrollo de nuevos sectores de futuro, como por ejemplo las energías renovables, la agricultura ecológica, etc.

¡Manolo, saca la paleta y a poner ladrillos! Vieja solución para nuevos tiempos, mala solución.

 
Nota del autor: Esta entrada fue publicada en el blog "Pluma y Conservación" de Público el 22/8/2011

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