Paradojas de la política ambiental



Vivimos en tiempos revueltos, también en materia ambiental. Todos los indicadores nos ponen ante un paisaje duro, casi estéril para el medio ambiente. Los recortes económicos, tan intensos en muchos sectores, son inmisericordes con el medio ambiente. Por poner algunos ejemplos: el presupuesto ambiental del Ministerio de Medio Ambiente, es decir sin tener en cuenta los presupuestos en agricultura, pesca y obras, se redujo en un 32% entre 2010 y 2011; y varios directores generales de medio ambiente de comunidades autónomas me han confirmado que para el año que viene apenas tendrán presupuesto para sus funcionarios y la lucha contra los incendios. Pero no quedan aquí las miserias, cada día son más los mensajes enviados por responsables políticos sobre la necesidad de ser menos estrictos con el cumplimiento de las leyes ambientales para facilitar el desarrollo económico. Además, surgen cada día más rumores de que corre incluso peligro la permanencia del Ministerio de Medio Ambiente en la próxima legislatura.

Sin embargo, pese a esta fase involucionista en materia ambiental, los sondeos de intención de voto de este fin de semana no solo ponen a los partidos ecologistas en el Congreso de los Diputados, sino que los ponen rozando la posibilidad de tener grupo parlamentario propio. Por lo tanto, puede darse la circunstancia que en el periodo en el que los grandes partidos menos importancia le dan al medio ambiente, sean los ciudadanos los que reivindiquen para ella un mayor protagonismo político.

Por supuesto, casi todo son cábalas, digo casi todo, ya que los recortes son más reales que la boda de Felipe y Letizia.


Nota del autor: Esta entrada fue publicada en el blog "Pluma y Conservación" de Público el 10/10/2011

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