Medio Ambiente al dictado de los poderes económicos





Los intereses económicos y políticos acaban de darle otro mordisco al patrimonio de todos los seres vivos. Esta vez es un río lo que destruyen y arrancan a la Tierra otra de sus arterias.

El Ministerio de Medio Ambiente acaba de anunciar que va a autorizar el Embalse de Biscarrués (Huesca) y con ello destruirá otro río más, el río Gállego. Hasta dónde llega mi humilde entendimiento no alcanzo a comprender como puede sentirse una persona que toma la decisión de destruir un río, un ecosistema que ha tardado decenas de miles de años en formarse. También es difícil comprender que las administraciones, que deberían ser garantes de la legalidad, sean los primeros en vulnerar las normas al nombre de un desarrollo que nos está dejando sin patrimonio natural.

El Embalse de Biscarrués, que destruirá uno de nuestros ríos más famosos por sus aguas bravas, tiene por objeto destruir otra de las joyas de la corona, Los Monegros. El objetivo es regar esta zona árida, largamente reclamada por la comunidad científica y los ecologistas como Parque Nacional. De esta manera, bajo la presión de los regantes monegrinos y del PSOE y PAR aragoneses, el Ministerio de Medio Ambiente decide construir el embalse. Enhorabuena a los premiados, unos cuantos se forrarán a costa del patrimonio de todos. Es la historia de la humanidad. Y esto lo hace pese a los informes de organismos públicos en contra (CEDEX e IGME) y la opinión de más de veinte científicos de siete universidades y cinco centros del CSIC.

En mi twitter (@atienzajc) daba ayer diez razones para no autorizar el Embalse de Biscarrués:

1. La existencia de alternativas factibles y económicamente viables que presentan un impacto ambiental significativamente más bajo.
2. La vulneración de la Directiva Marco del Agua ya que esta obra no puede acogerse a ninguna de las excepciones de su artículo 4.7
3. Los perjuicios irreversibles y críticos sobre el LIC Bajo Gállego que suponen incumplir el artículo 6 de la Directiva de Hábitats
4. Que la Confederación Hidrográfica del Ebro no ha evaluado los impactos indirectos sobre las áreas que serán regadas tal y como solicitó la Dirección General de Evaluación Ambiental, vulnerando la Directiva de Evaluación de Impacto Ambiental
5. Que el uso del agua de Biscarrués tendrá un impacto inasumible en Los Monegros, y que eso motivará que el Gobierno de Aragón se enfrente nuevamente a una queja europea
6. El inasumible impacto sobre especies catalogadas como En Peligro de extinción, particularmente sobre el Milano Real, por lo que se vulnera la Directiva de Aves Silvestres
7. El impacto negativo socioeconómico en la comarca de la Galliguera, destruyendo uno de los mejores ejemplos de desarrollo rural sotenible
8. La carencia en el expediente de información considerada necesaria por la Dirección General de Evaluación Ambiental
9. El embalse de Biscarrués es continuar un modelo franquista de desarrollo a base de destruir ríos para obtención de un rendimiento económico a corto plazo.
10. Simplemente es ilegal y nuestras administraciones no deberían incumplir las leyes

Y se me olvidó el más importante: el sentido común, aunque este es un sentido que importa poco cuando hay grandes presiones por parte de los sectores económicos y políticos.

En cualquier caso, las ONG estudiaremos la Declaración de Impacto Ambiental, y llevaremos este proyecto ante los tribunales. Ayer un periodista me preguntaba si era optimista de que ganemos este caso ante los tribunales, pues bien, uno nunca puede asegurar nada cuando se presenta ante un magistrado, pero el carácter optimista que me caracteriza me hace confiar en que la cantidad de vulneraciones a la normativa vigente que se han producido en este procedimiento no pasará desapercibido por los jueces.


Nota del autor: Esta entrada fue publicada en el blog "Pluma y Conservación" de Público el 12/7/2011


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